jueves, 9 de agosto de 2012

...REFLEXION LECTURAS Y ESCRITURAS VIVIDAS...


REFLEXIÓN 


Realmente la lectura titulada “Lecturas y escrituras vividas” evocan  en mí un recuerdo especial de cuando era niña y  la forma de leer y escribir era mediante el juego que tenia con mis compañeros de estudio, padres y amigos en la cual muchas veces el repetir unas palabras o mirar una imagen y tal vez expresar lo que allí estaba me llevaba a pensar que estaba leyendo; por otro lado en mis primeros años el pedirle a papá o a mamá que me regalaran una hoja y me prestaran un esfero y copiar un dibujo o simplemente realizar unos trazos para mí ya era escribir, sin embargo uno a través de las vivencias diarias se da cuenta que uno es una copita que se va llenando de aspectos muy positivos que son en si los que avivan  en cada persona la habilidad de leer y escribir.
Al pasar los días y mis niveles de estudio me daba cuenta que la tarea diaria no era solo aprenderse el alfabeto, crear algunos fonemas y palabras y saberlos leer, sino que ya se pasaba a vivir unas nuevas experiencias ¿cuáles?, el encontrarse con extraordinarias historias a veces irreales o ficticias a nuestro parecer pero que conducían mi mente a imaginar y creer en esos mundo imposibles para los adultos pero posibles para los niños, no había nada mejor que ir leyendo un texto e ir creando en la mente toda la escenografía, es decir revivir la historia en sí mismo. Estas historias recreaban el vivir, lo entusiasmaban a uno a seguir, a crear, a recrear y hasta a jugar mediante la imaginación.

La literatura infantil, fue la que realmente abrió mi mente, me permitió viajar por aquellos tics de la diversión, conocer seres extraños, ver como un animal o un objeto hablaban entre si y lo que cautivaban en mi era una moraleja, una enseñanza para seguir, eso fue aprendizaje significativo, lo que en muchas ocasiones me llevo a conocer la mejor manera de comportarme y actuar no solo en diversos lugares, sino con diversas personas.

Durante mi niñez, recuerdo que en el colegio en el que estudie (María Auxiliadora) se leía un libro por periodo, la verdad no recuerdo todos los títulos, pero si aquellos que marcaron o evocaron en mi vivir el arte de leer y escribir. Uno de ellos fue el Principito por su bonita manera de ver las cosas que estaban a su alrededor, por sentir miles de sentimientos pero recuperar uno de los mas importantes el amor, recuerdo que este libro lo leí en compañía de mi papa y eso permitió que entendiera el sentido del amor. Otros de los libros que me impactaron fueron los de “torre de papel roja” unos libritos rojos que estaban inmersos de grandes y bonitas enseñanzas plasmadas en cuentos, entre ellos el zorro, esta historia recuerdo mucho que al principio me hacia llorar por la situación en que se encontraba el zorro: solo, sin nada que comer, con sed, tristeza al haber perdido la familia, entre otras situaciones que lo único que hacían eran cautivar al lector de tristeza, pero el cuento no fue solo mostrar lo que le sucedía al zorro sino ver la importancia de la amistad cuando esas personas que uno menos cree que van a llegar son las que le auxilian y le hacen la vida llena de colores es decir aquellos que provocan en uno la felicidad. Cuando crecí y estaba en grado quinto leí el libro el caballero de la armadura oxidada, esta fue una fascinante historia que me llevo a aprender sobre los actos de bondad, generosidad y amor que uno puede tener hacia los demás, y los demás hacia uno.

Historia que hayan causado una sensación negativa la verdad no recuerdo mucho, pero de pronto el libro de las aventuras de Tom Soyer porque veía en el que era un niño que engañaba y traicionaba a los demás por conseguir siempre su propósito, era un niño que su vida estaba basada en hacer pilatunas y siempre sobresalir ante los demás, justamente fue eso lo que no me agrado ya que desde muy pequeña mis padres infundieron en mi que no debía pasar por encima de los otros y no debía mentir.

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