REFLEXIÓN
Realmente la lectura titulada “Lecturas y escrituras vividas”
evocan en mí un recuerdo especial de
cuando era niña y la forma de leer y
escribir era mediante el juego que tenia con mis compañeros de estudio, padres
y amigos en la cual muchas veces el repetir unas palabras o mirar una imagen y
tal vez expresar lo que allí estaba me llevaba a pensar que estaba leyendo; por
otro lado en mis primeros años el pedirle a papá o a mamá que me regalaran una
hoja y me prestaran un esfero y copiar un dibujo o simplemente realizar unos
trazos para mí ya era escribir, sin embargo uno a través de las vivencias
diarias se da cuenta que uno es una copita que se va llenando de aspectos muy
positivos que son en si los que avivan en cada persona la habilidad de leer y
escribir.
Al pasar los días y mis niveles de estudio me daba cuenta que la tarea
diaria no era solo aprenderse el alfabeto, crear algunos fonemas y palabras y
saberlos leer, sino que ya se pasaba a vivir unas nuevas experiencias ¿cuáles?,
el encontrarse con extraordinarias historias a veces irreales o ficticias a
nuestro parecer pero que conducían mi mente a imaginar y creer en esos mundo
imposibles para los adultos pero posibles para los niños, no había nada mejor
que ir leyendo un texto e ir creando en la mente toda la escenografía, es decir
revivir la historia en sí mismo. Estas historias recreaban el vivir, lo
entusiasmaban a uno a seguir, a crear, a recrear y hasta a jugar mediante la
imaginación.
La literatura infantil, fue la que realmente abrió mi mente, me permitió
viajar por aquellos tics de la diversión, conocer seres extraños, ver como un
animal o un objeto hablaban entre si y lo que cautivaban en mi era una
moraleja, una enseñanza para seguir, eso fue aprendizaje significativo, lo que
en muchas ocasiones me llevo a conocer la mejor manera de comportarme y actuar
no solo en diversos lugares, sino con diversas personas.
Durante mi niñez, recuerdo que en el colegio en el que estudie (María
Auxiliadora) se leía un libro por periodo, la verdad no recuerdo todos los
títulos, pero si aquellos que marcaron o evocaron en mi vivir el arte de leer y
escribir. Uno de ellos fue el Principito por su bonita manera de
ver las cosas que estaban a su alrededor, por sentir miles de sentimientos pero
recuperar uno de los mas importantes el amor, recuerdo que este libro lo leí en
compañía de mi papa y eso permitió que entendiera el sentido del amor. Otros de
los libros que me impactaron fueron los de “torre de papel roja” unos libritos
rojos que estaban inmersos de grandes y bonitas enseñanzas plasmadas en
cuentos, entre ellos el zorro, esta historia recuerdo
mucho que al principio me hacia llorar por la situación en que se encontraba el
zorro: solo, sin nada que comer, con sed, tristeza al haber perdido la familia,
entre otras situaciones que lo único que hacían eran cautivar al lector de
tristeza, pero el cuento no fue solo mostrar lo que le sucedía al zorro sino
ver la importancia de la amistad cuando esas personas que uno menos cree que
van a llegar son las que le auxilian y le hacen la vida llena de colores es
decir aquellos que provocan en uno la felicidad. Cuando crecí y estaba en grado
quinto leí el libro el caballero de la armadura oxidada, esta fue una fascinante
historia que me llevo a aprender sobre los actos de bondad, generosidad y amor
que uno puede tener hacia los demás, y los demás hacia uno.
Historia que hayan causado una sensación negativa la verdad no recuerdo
mucho, pero de pronto el libro de las aventuras de Tom Soyer porque
veía en el que era un niño que engañaba y traicionaba a los demás por conseguir
siempre su propósito, era un niño que su vida estaba basada en hacer pilatunas
y siempre sobresalir ante los demás, justamente fue eso lo que no me agrado ya
que desde muy pequeña mis padres infundieron en mi que no debía pasar por
encima de los otros y no debía mentir.
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